La enfermedad de Parkinson, a medida que avanza, a menudo afecta el habla y la comunicación. Hasta el 90% de las personas con Parkinson avanzado experimentan cambios en la voz y la articulación, incluido volumen reducido, habla monótona y dificultad con la claridad. Estos cambios son el resultado directo de la enfermedad que afecta a los músculos que controlan el habla, así como al procesamiento de la información en el cerebro. Si bien estos cambios físicos pueden resultar frustrantes, no disminuyen la capacidad cognitiva ni el valor de una persona.
Por qué es importante la comunicación
La comunicación eficaz es fundamental para mantener relaciones, participar en actividades sociales y conservar un sentido de independencia. Cuando el habla se vuelve difícil, esto puede provocar aislamiento, frustración y una calidad de vida reducida. El Parkinson afecta la coordinación muscular, lo que dificulta el control de los labios, la lengua y las cuerdas vocales. Los cambios cerebrales también pueden ralentizar el procesamiento del pensamiento y dificultar la concentración durante las conversaciones. Esta combinación puede dar lugar a malentendidos, especialmente si las expresiones faciales (a menudo “enmascaradas” por la enfermedad) no coinciden con las palabras habladas.
Estrategias prácticas para mejorar la comunicación
Afortunadamente, existen varias técnicas que pueden mejorar las conversaciones, tanto para la persona con Parkinson como para sus interlocutores. La clave es la preparación, la paciencia y la adaptación.
- Optimice el entorno: Elija espacios tranquilos, bien iluminados y libres de distracciones. El posicionamiento cara a cara permite la lectura de labios y señales visuales.
- Controle su ritmo: Fomente el habla lenta y deliberada con pausas entre oraciones. Respirar antes de hablar puede ayudar a regular el volumen y la claridad.
- Técnicas vocales: Imagínese hablar ante una audiencia distante para proyectar volumen sin gritar. Enfatice las palabras clave para resaltar el significado.
- Escucha activa: Los cuidadores deben dar tiempo suficiente para responder, evitar interrumpir y pedir aclaraciones cuando sea necesario. Repetir lo que se escuchó (“¿Quiso decir…?”) garantiza la comprensión.
- Comunicación no verbal: Reconozca que las expresiones faciales pueden ser limitadas. Preste atención al lenguaje corporal y al contexto para interpretar el significado con precisión.
Herramientas y terapias de asistencia
Para aquellos cuyo habla se ve gravemente afectada, las tecnologías de asistencia pueden ser invaluables:
- Amplificadores de voz electrónicos: Aumente el volumen sin forzar la voz.
- Ayudas para la escritura: Lápiz y papel o tableros alfabéticos permiten deletrear palabras cuando el habla verbal es difícil.
- Terapia del habla: LSVT Loud, Speak Out y SpeechVive son terapias basadas en evidencia que reentrenan el cerebro y los músculos para un mejor control del habla.
- Señalización de emergencia: Los sistemas de intercomunicación o los botones portátiles pueden proporcionar una manera de pedir ayuda si se pierde completamente el habla.
Gestión y soporte a largo plazo
El Parkinson es una enfermedad progresiva, por lo que las estrategias de comunicación deben adaptarse con el tiempo. En etapas avanzadas pueden ocurrir alucinaciones o delirios, lo que hace que la comunicación sea aún más compleja. La paciencia, la comprensión y la voluntad de experimentar con diferentes métodos son cruciales.
En última instancia, mantener la conexión a través de la conversación requiere un enfoque proactivo. Se recomienda encarecidamente buscar la orientación de un logopeda, ya que puede proporcionarle ejercicios y estrategias personalizados.
La conclusión más importante es que, si bien el Parkinson puede dificultar la comunicación, no la hace imposible. Al combinar técnicas prácticas, herramientas de asistencia y una mentalidad de apoyo, las personas con Parkinson pueden continuar participando en conversaciones significativas y manteniendo relaciones sólidas.




















