Medicamentos GLP-1: impacto limitado en los atracones emocionales y los atracones

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Medicamentos GLP-1: impacto limitado en los atracones emocionales y los atracones

Los nuevos medicamentos para bajar de peso como la semaglutida (Ozempic, Wegovy) reducen eficazmente el hambre al suprimir el apetito y el “ruido de la comida”, la preocupación constante por comer. Sin embargo, la evidencia científica actual sugiere que estos medicamentos ofrecen un beneficio limitado para la alimentación emocional o el trastorno por atracón, una afección de salud mental diagnosticable.

Si bien los fármacos GLP-1 alteran las señales del hambre, no abordan las raíces psicológicas de los trastornos alimentarios. Los estudios preliminares indican que pueden reducir los atracones en algunas personas, pero los expertos no los recomiendan como sustituto de la terapia de salud mental tradicional.

Los medicamentos funcionan reduciendo el hambre y aumentando la saciedad, pero no tratan los factores estresantes subyacentes como los conflictos en las relaciones, las presiones financieras o la depresión, desencadenantes comunes de la alimentación emocional. Una revisión de estudios muestra que la angustia psicológica impulsa la alimentación emocional y los GLP-1 no alivian esta angustia.

El trastorno por atracón es más grave que la alimentación emocional. Implica comer en exceso de forma rápida e incontrolada seguida de vergüenza, un patrón que estos medicamentos no abordan por completo. Aunque algunas investigaciones sugieren que los GLP-1 pueden reducir los comportamientos similares a los atracones al suprimir las señales biológicas de hambre, no resolverán los traumas o los problemas de imagen corporal que contribuyen a los trastornos alimentarios.

Actualmente, los GLP-1 no están aprobados por la FDA para el trastorno por atracón, pero a veces se recetan sin autorización. Pequeños estudios muestran cierta reducción en las puntuaciones de atracones con estos medicamentos, pero los expertos enfatizan la necesidad de más investigación e integración con el tratamiento de salud mental.

Si se consideran los GLP-1 para problemas relacionados con la alimentación, los proveedores de atención médica deben detectar trastornos subyacentes y recomendar apoyo psicológico integral junto con la medicación. Los medicamentos pueden ofrecer cierto alivio, pero no son una solución independiente.

En última instancia, los GLP-1 reducen el hambre física, pero no tratan los factores emocionales o psicológicos de los trastornos alimentarios. El tratamiento adecuado requiere abordar esos factores subyacentes junto con cualquier intervención farmacológica.