Un nuevo estudio sugiere que una dieta concentrada de avena a corto plazo puede reducir significativamente los niveles de colesterol LDL (“malo”) en personas con síndrome metabólico, y los efectos pueden persistir incluso después de suspender el régimen intensivo. Esto es lo que revela la investigación y por qué es importante.
El impulso de la avena a corto plazo
Investigadores de la Universidad de Bonn en Alemania investigaron cómo una dieta rica en avena afecta los niveles de colesterol durante un breve período. El estudio, publicado en Nature Communications, involucró a 34 participantes diagnosticados con síndrome metabólico, una condición que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes.
Los participantes se dividieron en grupos: uno consumió tres comidas diarias de 100 gramos (aproximadamente 3,5 onzas) de avena hervida durante dos días, mientras que el otro continuó con su dieta habitual. Los análisis de sangre mostraron que el grupo que comió avena experimentó una reducción promedio del colesterol LDL del 10% en sólo 48 horas. Fundamentalmente, los niveles de colesterol permanecieron suprimidos durante un seguimiento de seis semanas.
Los microbios intestinales pueden desempeñar un papel
El estudio sugiere que el efecto no se debe sólo a la avena en sí. Los investigadores también observaron una mayor producción de compuestos reductores del colesterol por parte de las bacterias intestinales en ambos grupos, y el cambio más significativo se produjo en el grupo que tomó avena durante dos días. Esto sugiere que la dieta puede alterar temporalmente el microbioma intestinal de una manera que favorezca un mejor metabolismo del colesterol.
“El hallazgo más sorprendente es la persistencia del efecto”, afirmó el Dr. Jason V. Tso, cardiólogo de la Universidad de Stanford. El poder de permanencia de este cambio sugiere que una dieta concentrada de avena en realidad puede “reprogramar” el entorno metabólico para lograr una mejora duradera.
¿Quién se beneficia?
Si bien son prometedores, los hallazgos se aplican específicamente a las personas con síndrome metabólico. Los expertos enfatizan que es posible que los resultados no sean directamente transferibles a personas sanas sin condiciones preexistentes.
“No sabemos si una persona sana promedio vería los mismos efectos”, advierte Marisa Moore, dietista registrada.
No es una solución universal, sino una herramienta potencial
El estudio no recomienda una dieta basada exclusivamente en avena para todos. En cambio, sugiere que períodos cortos y concentrados de consumo de avena podrían ser una intervención dirigida a quienes padecen síndrome metabólico.
“Si otros estudios confirman los efectos beneficiosos de días muy cortos solo comiendo avena, la carga periódica de avena podría incluso convertirse en una terapia para aquellos con síndrome metabólico”, dijo el Dr. Tso.
Sin embargo, los expertos coinciden en que incorporar avena a una dieta equilibrada es generalmente saludable para el corazón. Los participantes del estudio mejoraron su avena con frutas, verduras y bayas, evitando adiciones altas en grasas como mantequilla o crema que podrían anular los beneficios.
Agregar avena a su dieta es una buena medida para la salud general del corazón, el control del azúcar en la sangre y la salud digestiva, pero no reemplaza la necesidad de una alimentación saludable para el corazón en general.
En conclusión, si bien no es una solución única para todos, esta investigación destaca el potencial de una dieta corta e intensiva de avena como estrategia rápida para reducir el colesterol, particularmente para personas con riesgo de síndrome metabólico. Se necesitan más estudios para confirmar los hallazgos y perfeccionar las aplicaciones prácticas.




















