La agonía de los cálculos renales: comprender el dolor y qué hacer al respecto

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El dolor por cálculos renales se considera ampliamente uno de los tipos de dolor más graves que puede experimentar una persona. Muchas mujeres han descrito la sensación de expulsar un cálculo como peor que el parto. Pero, ¿qué causa exactamente este dolor, de dónde viene y qué opciones existen para aliviarlo?

Cómo los cálculos renales crean un dolor intenso

El tracto urinario, que funciona como el sistema de tuberías del cuerpo, está formado por riñones que producen orina, que fluye a través de tubos estrechos llamados uréteres hasta la vejiga. Cuando se forma un cálculo, puede bloquear este flujo, provocando que se acumule presión en el riñón. Esta presión, combinada con los espasmos del uréter cuando intenta empujar el cálculo, crea un dolor insoportable.

El riñón en sí es notablemente sensible. Aunque carece de fibras dolorosas tradicionales, el tejido circundante (la cápsula) contiene nervios que transmiten señales intensas cuando se hincha por la acumulación de orina. El dolor no es sólo localizado; puede irradiarse desde la parte posterior y de costado hacia la ingle, imitando a veces otras afecciones como la apendicitis o la inflamación intestinal.

La naturaleza cambiante del dolor de cálculos renales

La ubicación del dolor cambia a medida que el cálculo avanza por el tracto urinario. Inicialmente, se siente en el costado o en la parte posterior cuando el cálculo ingresa al uréter. A medida que desciende, el dolor se desplaza hacia la parte inferior del abdomen o la ingle. En los hombres, incluso se pueden sentir molestias en la punta del pene.

La intensidad fluctúa en ciclos de 10 a 30 minutos, alcanzando a veces un nivel en el que el paciente no puede encontrar una posición cómoda. Una vez que el cálculo llega a la vejiga, los síntomas pueden parecerse a los de una infección del tracto urinario: micción frecuente y dolorosa.

Por qué algunas piedras duelen más que otras

El tamaño del cálculo renal no es el único determinante del dolor. Aunque los cálculos más grandes (hasta del tamaño de un guisante o incluso más grandes) tienen más probabilidades de causar obstrucciones, incluso los cálculos pequeños pueden provocar un dolor intenso debido al diámetro estrecho del uréter. El factor clave es el grado de obstrucción, más que el tamaño absoluto de la piedra.

¿Qué opciones de ayuda están disponibles?

El dolor intenso por cálculos renales a menudo lleva a las personas a la sala de emergencias. Los médicos pueden recetar analgésicos, desde AINE y paracetamol hasta opioides, aunque las opciones más suaves suelen ser igual de efectivas y con menos efectos secundarios. Los alfabloqueantes como la tamsulosina también pueden ayudar a relajar el uréter, facilitando el paso de los cálculos y reduciendo los espasmos.

La duración del dolor depende de cuánto tiempo tarda en desaparecer el cálculo. Esto puede variar de días a semanas, y las exploraciones por imágenes pueden seguir el progreso del cálculo. Si el cálculo no desaparece por sí solo, puede ser necesaria una intervención médica para romperlo en pedazos más pequeños o extirparlo quirúrgicamente.

Conclusión: El dolor por cálculos renales es un problema médico grave que puede ser debilitante. Si experimenta síntomas, busque atención médica inmediata para explorar opciones de alivio del dolor y asegurarse de que el cálculo pase de manera segura.

Fuentes: Cleveland Clinic, Urology Care Foundation, National Kidney Foundation, Mayo Clinic.