Manejo de la vasculitis: 5 pasos en el estilo de vida para una mejor salud

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Vivir con vasculitis asociada a autoanticuerpos citoplasmáticos antineutrófilos (AAV) requiere algo más que medicación. Los expertos coinciden en que unos simples ajustes en el estilo de vida pueden mejorar significativamente la calidad de vida. No se trata de una cura, sino de controlar los síntomas y minimizar los riesgos en una afección en la que el propio sistema inmunológico del cuerpo ataca los vasos sanguíneos.

1. Minimizar el riesgo de infección

Las personas con VAA son más vulnerables a las infecciones debido tanto al daño relacionado con la enfermedad en las barreras protectoras como la piel y las vías respiratorias, y porque los tratamientos comunes inhiben el sistema inmunológico. Las infecciones pueden empeorar rápidamente la afección, por lo que la prevención proactiva es fundamental. Esto significa una higiene rigurosa, evitar el contacto con enfermos y mantenerse al día con las vacunas.

2. Optimice la dieta para la salud ósea y el control del peso

Los medicamentos esteroides, que se utilizan a menudo en el tratamiento de AAV, estimulan el apetito y debilitan los huesos. Una dieta rica en calcio y vitamina D puede contrarrestar estos efectos. Priorice los alimentos integrales y limite los productos procesados ​​con alto contenido de sodio y azúcar. Las personas con afectación renal deben seguir una dieta baja en sodio y potasio aprobada por un nefrólogo. El objetivo no es sólo el control del peso, sino también la integridad esquelética a largo plazo.

3. Adopte el movimiento suave

La inflamación y la reducción del flujo sanguíneo son problemas fundamentales en la AAV. El ejercicio, incluso los movimientos simples, pueden combatirlos. La actividad física mejora la circulación, reduce el estrés y puede aliviar la fatiga y el dolor en las articulaciones. Comience lentamente, idealmente con la orientación de un fisioterapeuta con experiencia en enfermedades autoinmunes. Los ejercicios en silla, los estiramientos, la natación o las caminatas ligeras son buenos puntos de partida. La clave es la consistencia, no la intensidad.

4. Dominar el ritmo y la reducción del estrés

La fatiga es un síntoma debilitante de AAV. Una gestión eficaz requiere conocer los límites de su cuerpo y controlar su ritmo en consecuencia. Equilibre la actividad con el descanso, priorice la higiene del sueño (horario constante, habitación oscura/fresca) y controle activamente el estrés. El estrés crónico puede exacerbar los brotes de enfermedades. Encuentre salidas saludables (meditación, pasatiempos, conexiones sociales) para mitigar el costo emocional.

5. Construya un sistema de apoyo

Las enfermedades raras como la VAA pueden aislarse. Tener una red de familiares, amigos o grupos de apoyo puede mejorar drásticamente el bienestar. Conectarse con otras personas que comprenden los desafíos proporciona validación y consejos prácticos. No dude en buscar ayuda cuando la necesite; No estás solo en este viaje.

Vivir con VAA es un proceso de gestión a largo plazo, no una solución rápida. Estos cambios en el estilo de vida, combinados con tratamiento médico, pueden permitir a las personas tomar el control de su salud y mejorar su calidad de vida.