El cuerpo humano medio cubre unos 2 metros cuadrados de piel. Es aproximadamente del tamaño de una alfombra pequeña. También produce alrededor de medio litro de sudor todos los días. Suena como una pesadilla de mantenimiento. Pero una buena higiene rompe el ciclo de las bacterias y los malos olores. No se trata sólo de oler bien. Se trata de mantenerse saludable.
Lavarse las manos evita que usted se enferme. Lavarse la cara reduce el riesgo de tracoma. Esa es una infección ocular. Los buenos hábitos te mantienen seguro. Aquí hay cinco maneras de mantenerse fresco.
5: Utiliza correctamente el desodorante y el antitranspirante
Los estadounidenses gastan 2.500 millones de dólares al año en estos productos. Casi todos los adultos los usan a diario. Pero la mayoría de la gente los confunde.
Los antitranspirantes y los desodorantes no son lo mismo. Los antitranspirantes tapan los poros. Dejan de sudar. Los desodorantes enmascaran el olor corporal con fragancia. No dejan de sudar.
Si quieres camisas secas, usa un antitranspirante. Si solo quieres tapar el olor, elige un desodorante. Algunos productos hacen ambas cosas. Tu preferencia decide lo que necesitas.
4: Cepillarse, usar hilo dental y raspar
El mal aliento afecta a 40 millones de personas. La solución es simple pero a menudo se ignora. Cepillarse y usar hilo dental diariamente. Los dentistas recomiendan cepillarse dos o tres veces al día. Usar hilo dental es igualmente importante.
Prueba con un raspador de lengua. Las bacterias se esconden en los rincones de la lengua. El raspado elimina ese residuo. Menos residuos significa que no eres uno de los 40 millones.
El enjuague bucal es complicado. Elimina el aliento después del almuerzo. No dura todo el día. Si desea una frescura duradera y salud de las encías, busque opciones sin alcohol. Ingredientes como el dióxido de cloro o el mentol combaten mejor los gérmenes.
3: Use ropa limpia hecha de fibras naturales
Tu ropa retiene más suciedad de la que crees. Albergan bacterias normales. También contienen bacterias peligrosas. Transportan heces y virus. Sudas en ellos. Esto crea olor.
Sin un lavado frecuente, las bacterias pueden permanecer durante semanas. Los jeans son una excepción. Algunos sugieren usarlos durante un mes antes de lavarlos. Pero para todo lo demás, lávate con frecuencia.
El control del sudor comienza con la tela. El algodón y la lana son los mejores. La lana elimina el sudor rápidamente. Defiende naturalmente contra el crecimiento bacteriano. Ese crecimiento provoca el olor corporal.
El olor de pies es un problema específico. Lávate los pies a diario. Sécalos bien. Use calcetines de algodón. Los calcetines sintéticos atrapan la humedad. Empeoran el problema.
2: Dúchese a diario (pero sea breve)
Las duchas diarias son un ritual matutino para muchos estadounidenses. Reducen el estrés. Lavan la suciedad del día. Te hacen oler bien.
Hay una trampa. Ducharse demasiado elimina las bacterias buenas de la piel. El agua caliente reseca tu piel. Esto lo pone en riesgo de infección.
Si te duchas a diario, hazlo breve. Utilice agua tibia. No hace calor. Esto protege la barrera cutánea.
Revisa tu cabezal de ducha. Los investigadores encontraron que el 30 por ciento de los cabezales de ducha contienen Mycobacterium avium. Esta bacteria puede causar infecciones pulmonares. Limpia el cabezal de la ducha con regularidad. Necesitas.
1: Limpia tu dieta
La higiene te ayuda en la mayor parte del camino. Mantiene limpios el cabello, los dientes, la piel y los pies. Pero tu dieta también influye. Ciertos alimentos hacen que huelas peor.
Los platos fuertes son los sospechosos habituales. Los culpables son los curries y los chiles. El ajo y la cebolla son los principales culpables. Las verduras crucíferas como el brócoli también son culpables. Algunos quesos provocan la misma reacción.
Estos alimentos contienen compuestos aromáticos orgánicos volátiles. Tu cuerpo los libera a través del sudor. Hueles como ese almuerzo italiano.
La carne roja es otro factor. Los investigadores descubrieron que se consideraba que los hombres que evitaban la carne roja olían mejor que aquellos que la comían regularmente. El vínculo es claro.
Lo que comes afecta tu olor. Los compuestos abandonan el cuerpo a través del sudor. Puedes controlarlo cambiando lo que hay en tu plato.
No se trata de perfección. Se trata de coherencia. Los pequeños cambios se suman. Puede que no huelas como un jardín de rosas. Pero olerás a limpio. Y eso es suficiente para la mayoría de los días.
