Los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de riñón no son iguales para todos.
Algunas personas apenas sienten nada. Otros enfrentan síntomas que perturban la vida diaria.
Depende del tipo de tratamiento, la dosis y su biología única. Los problemas digestivos, la fatiga y los cambios en la piel son comunes. Son frustrantes. Pero a menudo son manejables, especialmente si se detectan a tiempo.
Por qué es importante la comunicación temprana
David A. Braun, MD, oncólogo de la Facultad de Medicina de Yale, ve un patrón. Los pacientes esperan demasiado para informar los síntomas.
Les preocupa molestar a sus médicos. O piensan: “Pasará”.
A menudo no es así.
“Siempre llame y lo solucionaremos juntos”, dice Braun.
Hay una razón práctica para esto. Si los efectos secundarios se vuelven demasiado graves, es posible que deba suspender el tratamiento o tomar descansos prolongados. Eso socava la eficacia de la terapia.
Informar los síntomas temprano le brinda a su equipo de atención herramientas para ayudar. Pueden recetarle medicamentos, ajustar dosis o cambiar su horario. Mantén el rumbo.
Estrategias para el manejo de las náuseas
Muchos asumen que las náuseas son sólo parte del trato.
Ya no lo es.
Los avances en los cuidados de apoyo han cambiado las reglas del juego. Los fármacos antieméticos son más eficaces que nunca. Si uno no funciona, otro podría hacerlo.
Si las náuseas aparecen de forma predecible después del tratamiento, no espere a que aparezcan. Hable con su equipo sobre la posibilidad de tomar medicamentos preventivos antes de que comiencen los síntomas.
Los ajustes dietéticos también ayudan.
- Consuma comidas más pequeñas con mayor frecuencia. El estómago vacío empeora las náuseas.
- Consuma alimentos blandos: galletas saladas, tostadas, caldo claro, yogur natural.
- Beba líquidos fríos lentamente. El ginger ale o el té pueden calmar el estómago.
- Evitar alimentos fritos, grasosos o con olor fuerte.
- Descanse erguido durante una hora después de comer.
Si se producen vómitos, tome medicamentos al primer signo de náuseas. Espere hasta que deje de vomitar antes de comer. Comience con pequeños sorbos o trocitos de hielo.
Cómo lidiar con la pérdida de apetito
Los tumores y las terapias dirigidas como los inhibidores de la tirosina quinasa (TKI), como el sunitinib, pueden matar el apetito. Algunas personas reportan un sabor metálico o comida que simplemente no sabe a nada.
Incluso si no tienes hambre, necesitas calorías y proteínas. El mantenimiento requiere esfuerzo.
Alison Tierney, RD, sugiere un enfoque diferente al de las comidas copiosas. Un plato lleno resulta desalentador.
En lugar de eso, come cada dos o tres horas. Configure un recordatorio telefónico si sus señales de hambre se ven atenuadas por el tratamiento.
Haz que cada bocado cuente. Elija alimentos ricos en nutrientes que no requieran volumen:
- Batidos con mantequilla de nueces y linaza
- Hummus con pita suave
- Avena elaborada con leche de soja
- Tostada de aguacate
- Sopas a base de frijoles
La hidratación es igualmente importante. Beba agua a sorbos durante todo el día en lugar de beberla. Agregue rodajas de cítricos o pepino si el agua sola no le resulta atractiva.
Diarrea y cambios intestinales
Los TKI y las inmunoterapias a menudo afectan los hábitos intestinales. La diarrea es común. En cambio, algunos pacientes sufren estreñimiento.
La loperamida (Imodium) de venta libre puede ayudar, pero consulte primero con su médico. La diarrea puede deberse a una infección o inflamación, especialmente con inmunoterapia. Es posible que se necesiten esteroides o antibióticos.
El objetivo es el equilibrio. No corrija demasiado. Si los medicamentos causan estreñimiento, llame a su equipo. Pueden ajustar la dosis.
La dieta juega un papel:
- Elija fibra soluble (avena, plátano, puré de manzana, arroz blanco) para reafirmar las heces.
- Reponer electrolitos.
- Evite la cafeína, los alcoholes de azúcar y los alimentos ricos en grasas.
Esté atento a las señales de alerta. Contacte con su equipo si la diarrea dura más de 24 días o si presenta signos de deshidratación (orina oscura, mareos). Esto es fundamental para quienes reciben terapias dirigidas.
Alivio de las llagas bucales
Las llagas en la boca hacen que comer sea doloroso. Pero son manejables.
Comience con un enjuague. Mezcle 1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio y 1/8 cucharadita de sal en 8 onzas de agua tibia. Agitar y escupir. Repita cuatro veces al día.
Si eso no es suficiente, pregunta por el “enjuague bucal mágico”. Adormece la zona. Úselo 30 minutos antes de las comidas. Los enjuagues con esteroides también pueden ayudar a reducir la inflamación.
Consuma alimentos blandos y húmedos:
- Batidos
- Puré de patatas
- yogur
- sopas mezcladas
Evite los alimentos ácidos, picantes o crujientes. Evite los enjuagues bucales a base de alcohol. Beber con pajita puede evitar los puntos doloridos.
Cómo afrontar la fatiga relacionada con el cáncer
Esta fatiga es diferente.
No es sólo estar cansado. Una buena noche de sueño no solucionará el problema. Los TKI y las inmunoterapias agotan sus reservas de energía.
Piense en su energía como un presupuesto. Gastarlo en lo que importa.
Deja que las pequeñas cosas esperen.
- Planifique los días de alta energía. La actividad ligera antes de un evento importante ayuda.
- Sigue moviéndote suavemente. Una caminata corta rompe el ciclo de inactividad y el empeoramiento de la fatiga.
- Conservar energía para las prioridades.
Monitoreo de la presión arterial alta
Los TKI pueden aumentar la presión arterial. A menudo, no hay síntomas.
No puedes adivinarlo. Tienes que medirlo.
Compra un monitor para el hogar. Pregunte a su equipo sobre los rangos objetivos y los protocolos de registro. Registre sus lecturas. Busque tendencias.
Si la presión arterial aumenta, no entre en pánico. No siempre significa suspender el tratamiento. Su oncólogo podría ajustar sus medicamentos o su programa de terapia contra el cáncer.
Sin embargo, conozca las señales de emergencia. Si su presión arterial llega a 180/120 mmHg con dolor de cabeza intenso, cambios en la visión o dificultad para hablar, llame al 911. Esta es una emergencia hipertensiva.
El resultado final
Los efectos secundarios son reales. Pero no son obstáculos que debas soportar en silencio.
Son puntos de datos.
Notifique a su equipo de atención con anticipación. Utilice las herramientas que ofrecen. Ajuste su dieta, administre su energía y controle sus signos vitales.
Usted es el centro de su plan de tratamiento. Asegúrese de que se escuche su voz.
Las fuentes incluyen estudios revisados por pares de Nature Medicine, la Sociedad Estadounidense del Cáncer y pautas de la ASCO. Consulta de expertos proporcionada por David A. Braun, MD y Alison Tierney, RD.




















