¿La comida soluciona el dolor de espalda? tal vez

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El dolor crónico de cuello y espalda roba años activos a personas de todo el mundo.

Sucede mucho antes de los 60 años. Habitualmente hablamos de postura o fisioterapia. Estrategias válidas, seguro.

Pero tu almuerzo también importa. Nuevos datos lo dicen.

Lo que dicen los datos

Los investigadores observaron a 97.542 adultos en el Biobanco del Reino Unido. Compararon la calidad de la dieta con los niveles de dolor crónico. Crónico significa que dura al menos tres meses, lo suficientemente molesto como para alterar la vida diaria.

Utilizaron la puntuación de la Dieta de Salud Planetaria. Este sistema rastrea su nivel de consumo de plantas, haciendo hincapié en las verduras, frutas, nueces, legumbres y cereales integrales. Incluye cantidades moderadas de pescado, huevos o lácteos. Menos carne roja. Menos azúcar. Menos grasas saturadas.

Principalmente plantas, principalmente cosas buenas.

¿Los hallazgos? Alrededor del 22,5% informó dolor crónico.

Para los menores de 60 años, una alimentación muy similar a la Dieta de Salud Planetaria se relacionó con un 7% menos de probabilidades de sufrir dolor de cuello o espalda. No es un número enorme. Pero fue cierto. Especialmente para mujeres menores de 60 años.

Cuanto más comías como recomendaba la dieta, menor parecía ser el riesgo. En realidad, no es binario.

Para los grupos de mayor edad el vínculo se desvaneció. Las estadísticas dicen que no es significativo, básicamente es una casualidad.

Por qué funciona

Nadie sabe exactamente por qué todavía. Este no fue un experimento a largo plazo. Sólo una instantánea en el tiempo. Pero las teorías son sólidas.

La inflamación suele ser la culpable silenciosa.

Las plantas lo combaten. La fibra y los antioxidantes reducen la inflamación en todo el cuerpo. Eso ayuda a los músculos y las articulaciones.

La proteína es otro factor. El PHD no lo rehuye. La salud de músculos, tendones y ligamentos requiere buenas proteínas. Sin él, el apoyo estructural se debilita.

Luego están los micronutrientes. Las vitaminas y los minerales mantienen el funcionamiento de los nervios y los huesos. Si los pierdes, el dolor aparecerá.

Sin embargo, la dieta es pequeña. El sueño y el estrés cuentan. La genética juega un papel. ¿Los ignoramos? No, pero muchas veces pasamos por alto la comida.

Cómo comerlo realmente

Este no es un libro de reglas estricto. Piensa en el estilo mediterráneo.

A continuación te explicamos cómo aplicarlo sin perder la cabeza:

  • Llena la mitad del plato con plantas. Nueces, frutas, verduras. La variedad mantiene los nutrientes amplios.
  • Consume proteínas de calidad. Pescado, huevos, aves. Mantenga los músculos fuertes.
  • Deja las cosas malas. Menos azúcares añadidos, menos carnes rojas, menos basura procesada.

En realidad, una pregunta retórica es si alguna vez separamos la salud física de la salud digestiva.

Tratamos la columna y el intestino como si vivieran en planetas diferentes.

El entrenamiento de fuerza también ayuda. La comida alimenta el músculo. El músculo sostiene la columna.

Simple.

El estudio no les dice a los médicos qué recetar. Solo insinúa que tal vez la solución esté en nuestros tenedores, esperando a que la probemos.

El color importa. Come verde, rojo y morado. No temas al huevo.